14

E. El rey David ve a Absalón.

1. Joás trae una mujer astuta al rey para hablarle.

a. 14:1 Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón,

b. 14:2 Envió Joab a Tecoa, a buscar de allá a una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto. Y no te eches perfume, sino preséntate como una mujer que, desde hace mucho tiempo, está de duelo por algún muerto.

c. 14:3 Iras al rey, y le hablarás de esta manera. Y Joab le indico las palabras que debía decir al rey.

d. 14:4 Entró, por tanto, aquella mujer de Tecoa a ver al rey, postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!

e. 14:5 El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto.

f. 14:6 Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo. No habiendo quien los separe, se hirieron el uno al otro, y lo mató.

g. 14:7 Por este motivo, toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano. Para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató. Y matemos también al heredero. Así apagan el calor que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.

2. El rey David escucha a la mujer.

a. 14:8 En ese momento, el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti.

b. 14:9 La mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre. Pero al rey y a su trono no les caiga la culpa.

c. 14:10 El rey dijo: Al que hablare contra ti, tráemelo a mí, y no te tocará más.

d. 14:11 Ella dijo: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios. Para que el vengador de la sangre, no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.

3. El rey descubre que Joab envió a la mujer. 

a. 14:12 La mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.

b. 14:13 La mujer le dijo: ¿Por qué, por consiguiente, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo. Por cuanto el rey, no hace volver a su desterrado.

c. 14:14 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra. Que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios, para conservarla, al desterrado.

d. 14:15 El motivo de que yo haya venido, es para decirte esto mi señor rey. Porque el pueblo me atemorizó. Y tú sierva dijo: Hablaré ahora al rey. Para que quizá él haga lo que su sierva diga.

e. 14:16 Puesto que el rey oirá. Para librar a su sierva de la mano del hombre, que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.

f. 14:17 Tu sierva, por tanto, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey. Puesto que mi señor el rey es como un ángel de Dios. Para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.

g. 14:18 David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te pregunte. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.

h. 14:19 El rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él me indico todas las palabras que tu sierva te ha hablado.

i. 14:20 Para cambiar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.

4. El rey cumple la petición de Joab de traer a Absalón.

a. 14:21 En aquel momento, el rey dijo a Joab: Mira yo lo voy a hacer; ve, y haz volver al joven Absalón.

b. 14:22 Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío. Puesto que ha hecho el rey, lo que su siervo ha dicho.

c. 14:23 Se levantó luego Joab y fue a Gesur. Y trajo a Absalón a Jerusalén.

d. 14:24 Pero el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa. Y no vio el rostro del rey.

e. 14:25 En todo Israel no había ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón. Desde la planta de su pie hasta su coronilla no había ningún defecto.

f. 14:26 Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.

g. 14:27 Le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.

5. Absalón y el rey se vieron después de dos años.

a. 14:28 Estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.

b. 14:29 Mandó Absalón a buscar a Joab. Para enviarlo a ir al rey. Pero él no quiso venir. Aun envió por segunda vez, y no quiso venir.

c. 14:30 En ese momento, dijo a sus siervos: Miren, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada. Vayan y prendelo en fuego. Y los siervos de Absalón prendieron en fuego al campo.

d. 14:31 Joab al ver su campo encendido acudió a la casa de Absalón, para preguntarle: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?

e. 14:32 Absalón le respondió a Joab: Mira yo envié a buscarte, para que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey, con un mensaje para preguntarle: ¿Para qué vine de Gesur? Porque no mejor me hubiese quedado allá. Porque aún no he visto su rostro, llévame ahora a ver el rostro del rey. Y si hay pecado en mí, mátame.

f. 14:33 Vino, por tanto, Joab a traer la noticia al rey, y se le hizo saber las palabras de Absalón. En ese momento, el rey llamó a Absalón, el cual vino ante él, inclinó su rostro a tierra delante del rey. Y el rey besó a Absalón. 

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